Pros y contras de plantar en un invernadero

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plantar en un invernadero

En mis inicios como aprendiz de horticultora pensaba que plantar en un invernadero era un lujo, un capricho del que presumían horticultores más experimentados. Pero la experiencia me ha enseñado que no es así. Continúa leyendo y te explicaré por qué lo digo…

Todo es hermoso en verano

Durante la estación estival, cuando la temperatura es más alta y hay más horas de sol, el huerto está lleno de vida, todas las plantas producen flores y frutos abundantemente.

Pero a medida que el verano acaba y comienzan a bajar las temperaturas, se acerca el otoño y después el invierno, la situación es muy diferente: las bajas temperaturas ralentizan la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas.

Para algunas de ellas es el final de sus días y las podremos sembrar nuevamente a finales en primavera siguiente.

Ventajas de plantar en un invernadero

1-Crea un microclima apropiado

Es entonces cuando entendí la utilidad de plantar en un invernadero: crear un microclima que permita que las plantas sobrevivan y crezcan a pesar de un entorno externo adverso de vientos, heladas, rocío, escarcha y temperaturas muy bajas que pueden perjudicar severamente nuestras plantas si la mantenemos a la intemperie.

En el interior del invernadero es posible controlar la temperatura para que las plantas puedan continuar su ciclo vital cómodamente y aumentar su productividad aún en los meses fríos del año.

Al ser un habitáculo cerrado, puede mantenerse una temperatura constante y desde unos 5 grados más que la temperatura exterior, en los invernaderos más básicos.

Al mismo tiempo, se produce el “efecto invernadero” es decir, que en el interior se acumula el calor y no se escapa sino que se mantiene y caldea el ambiente durante las frías noches de otoño e invierno.

A su vez, cuentan con aberturas o ventanas que podemos abrir para favorecer la ventilación que también es indispensable para mantener nuestras plantas saludables.

Los hortelanos más experimentados y los invernaderos comerciales controlan, entre otras cosas la humedad y las características del suelo o el sustrato, su PH por ejemplo.

2-Protege contra insectos, plagas y enfermedades

Un invernadero ofrece un entorno más seguro contra pájaros, caracoles y algunos insectos dañinos. Aunque no desaparecen completamente, los insectos presentes son más fáciles de controlar o eliminar, preferiblemente con insecticidas naturales si fuese necesario.

3-Un invernadero nos permite adelantarnos

Una gran ventaja de plantar en un invernadero es que podemos ir por delante de otros hortelanos que no los tienen ya que podemos sembrar algunas plantas mucho antes y, en algunos casos, durante todo el año. De esta manera aumentamos la productividad de nuestro huerto.

También ampliamos la cantidad de especies que podemos plantar en un invernadero y que no serían viables al aire libre en nuestros terrenos.

Es el caso del tomate de invernadero que se cultiva todo el año y, en menor medida, las fresas. Todo depende de la capacidad de nuestro invernadero de generar y mantener luz y calor.

4-¿Y en verano?

Por lo comentado hasta ahora pareciera que en verano un invernadero no tiene ninguna utilidad y no es así. En verano un invernadero es igual de útil para proteger nuestros cultivos pero hay que cuidar que haya suficiente ventilación.

Si hemos sembrado semillas tempranas a principios de verano ya estaremos a punto de cosechar y volver a sembrar en pleno clima de verano que es muy favorecedor para sembrar la mayoría de las frutas y hortalizas.

Mientras que si no tenemos invernadero apenas estaremos por empezar a trasplantar los planteles/plántulas porque debemos evitar que las últimas heladas nos jueguen una mala pasada.

¿Qué es un invernadero?

Un invernadero es una estructura cubierta por un cerramiento y fijada al suelo. Generalmente la estructura puede ser de madera, tubos de PVC, varillas de hierro, cañas, aluminio y acero. A su vez generalmente, el cerramiento es de plástico o cristal, el material que cubre debe permitir el paso de la luz.

El cultivo puede hacerse directo en el suelo, en mesas de cultivo o en bancales. Lo importante es que el espacio interior esté distribuido de modo que nos permita regar, eliminar las malas hierbas, fertilizar, mover la tierra, aplicar insecticidas, etc.

Tipos de invernaderos

Esto sí que es un mundo. He visto invernaderos de unos pocos metros, de 6 m por ejemplo, hasta inmensos invernaderos automatizados profesionales que llegan a costar mucho dinero.

Los invernaderos domésticos suelen ser pequeños, desde 6 hasta 20 m. y están hechos con diferentes materiales.

En el mercado encontramos invernaderos pequeños y medianos en tiendas online o físicas desde 30 euros. Son invernaderos de balcón o jardín.

Luego los invernaderos de huerto suelen ser más grandes, podemos comprarlos aunque los que tengan habilidad para el bricolaje pueden construirlos con cierta facilidad, dedicando un poco de tiempo e invirtiendo poco más de 100 euros.

Usualmente son de tubos de PVC y plástico y he visto algunos rudimentarios hechos con cañas. Pero en realidad todos tienen el mismo objetivo: proteger los cultivos, aumentar la productividad del huerto y mejorar la calidad de los frutos y hortalizas cultivadas.

Igualmente podemos recurrir a los invernaderos mini, hechos formando arcos con tubos de PVC flexibles fijados al suelo con varillas de hierro y cubiertos con plástico, de poca altura. Los tubos son más cortos por lo que los arcos también lo son. Aunque no llegan a tener todas las ventajas de un invernadero, sí que protegen los cultivos.

Desventajas de plantar en un invernadero

-En contra de los invernaderos diré que suponen una inversión inicial, mientras más profesional sea más alta será. En los casos de los invernaderos automatizados podríamos hablar de una inversión que seguramente requerirá de una financiación bancaria.

Claro está que son altamente tecnificados y por ello hay cierta de garantía de retorno de la inversión.

-Otro punto que resta a plantar en un invernadero es que para aprovecharlo es deseable tener conocimientos al respecto y hasta una formación formal si es un proyecto más ambicioso ya que es un sistema de siembra diferente a la tradicional.

Si se trata de un emprendimiento personal es aconsejable preguntar a otros hortelanos que tengan invernaderos, ver videos en Internet y leer blogs y libros relacionados.

-Adicionalmente, debemos tener una planificación, una certeza (producto del conocimiento) de lo que vamos a plantar en un invernadero según el entorno para evitar futuras reformas y gastos adicionales de acondicionamiento.

-En algunas geografías es posible que se incurra en gastos elevados para crear el microclima del que hemos hablado antes.

Por una parte, si en el exterior hace mucho calor, se deberá instalar un aire acondicionado para refrigerar el ambiente y, si por el contrario, hace mucho frío podría ser necesario caldear el invernadero con calefacción. Estos gastos de gas y electricidad aumentan los costos de producción.

-Plantar en un invernadero para el hortelano significa una responsabilidad porque debemos saber controlar todas las variables que afectan la salud de las plantas: humedad, temperatura, PH del suelo, control de plagas y enfermedades, fertilización, riego, evitar la aparición de hongos, poda, etc. Es decir, que debemos proporcionar a las plantas todas las condiciones que la naturaleza les brinda en exteriores.

Como vemos, un invernadero es una técnica de cultivo que requiere de una inversión, conocimientos y planificación.

Cómo montar un invernadero adecuadamente

La ubicación

Para plantar en un invernadero y tener éxito debemos ubicarlo en un sitio soleado, donde no haya sombra. También cuenta la cantidad de horas de luz solar, que debe ser de 6 horas como mínimo para asegurarnos una buena productividad de las plantas.

Rango de temperatura

Las temperaturas del lugar debe oscilar entre mínimas de 7º y máximas de 22º, temperaturas menores o superiores a estas podrían requerir la apertura de las ventanas para bajarlas o cerrarlas para subirlas.

Incluso, podría ser necesaria la climatización asistida para controlar la temperatura del invernadero (aire acondicionado para refrigerar o calefacción para caldear el invernadero), aunque esto no es deseable pues aumentaría el consumo energético.

Humedad controlada

La humedad necesaria por la mayoría de las especies oscila entre 45 y 60%. Si está por debajo podría producir estrés hídrico en las plantas y si está por encima favorecería la aparición de hongos.

La humedad se mide con un higrómetro, un dispositivo sencillo, fácil de conseguir y precio asequible.

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