Cómo la domótica ahorra energía y facilita la vida

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Seguramente habrás escuchado críticas a favor y en contra del uso de la domótica en casa, y querrás saber un poco más sobre ella, especialmente en lo que se refiere a cómo te ayuda a ahorrar en la factura de la luz y otros servicios y si realmente te hace la vida más cómoda. A continuación te ofrecemos algunos tips que pueden aclarar tus dudas.

Qué es la domótica y para qué sirve

Pudiéramos decir que cuando hablamos de la domótica nos referimos al uso de la tecnología para controlar y automatizar diferentes aspectos de una vivienda, local u oficina, como serían la iluminación, la seguridad, la climatización, los electrodomésticos, o los sistemas de suministro de agua y gas, por citar los más importantes.

Así, en primer lugar, con la domótica creamos procesos automáticos, programando que determinadas cosas funcionen a una hora determinada, o que una luz se encienda al detectar movimiento; o también podemos accionar aparatos a control remoto, estando a kilómetros de casa. Todo ello hace más fácil nuestra vida diaria.

Pero igualmente importante es la función de control que ofrece la domótica, aplicada a las alarmas tanto para protegernos de invasores como para detectar incendios o fugas de gas o de agua, que alertan a las autoridades o cortan automáticamente el suministro, y que pueden salvar nuestra vida y nuestras pertenencias más preciadas.

Por último -y no menos importante- está el factor de ahorro. Al programar y controlar el uso de la electricidad, del gas, del agua, podemos disminuir el consumo de estos recursos, ayudando al medio ambiente y reduciendo nuestra factura por servicios (claro, habrá que hacer una inversión inicial, que puede tomar varios años en ser amortizada).

A qué se aplica la domótica en concreto

Las aplicaciones de la domótica en el hogar (video) son múltiples, como explicamos a continuación:

la domotica en casa2

Iluminación. Tal vez este es el aspecto en el que la domótica ofrece más alternativas. Una de ellas es la colocación de reguladores que ajusten la intensidad de la luz según se necesite; otra es la instalación de detectores de movimiento, para que la luz se encienda sólo cuando alguien pase cerca de ellos (lo que es ideal en el caso de pasillos y corredores, por ejemplo); también en el caso de las luces exteriores, pueden adaptarse para que se enciendan a medida que vaya desapareciendo la luz solar durante el día.

Colocar motores automáticos en las persianas igualmente permite maximizar la luz que llega del exterior. En términos de control, instalar un medidor de consumo que nos ofrezca datos concretos resulta muy útil. En definitiva, los expertos aseguran que domotizar el sistema de iluminación representa un ahorro de entre un 20% y un 40% en este concepto.

Electrodomésticos. Con la domótica podemos programar cuándo deben activarse y desactivarse determinados artefactos eléctricos, como la lavadora y secadora de ropa, el horno, la cafetera eléctrica, etc., aprovechando al máximo las horas en las que el consumo de energía es más barato o en las que no estemos en casa y aún así debamos ponerlos en funcionamiento.

Agua y gas. De igual forma podemos conectar y desconectar a distancia el suministro de estos servicios, para evitar fugas, así como graduar su intensidad y mantener un registro del nivel de consumo. También con la domótica se puede detectar cualquier escape y hacer que dicho suministro se corte de inmediato.

Seguridad contra robos e intromisiones. Además de las tradicionales alarmas que detectan movimiento y alertan a una central o a la policía, la domótica permite la instalación de cámaras para visualizar diferentes ambientes de la vivienda desde otras locaciones remotas, lo que es especialmente útil para el caso de segundas residencias, o si estamos de vacaciones y queremos mantener nuestra vivienda principal vigilada.

Sistemas de entretenimiento. Un aspecto de la domótica que nos puede facilitar la vida es el control centralizado de nuestros sistemas de entretenimiento, como la música, la televisión, los ordenadores, tablets y smartphones, que podemos integrar, de manera de poder manejarlos todos desde cada uno de dichos gadgets.

Una ventaja de la domótica: la gradualidad

Aunque prácticamente toda la vivienda puede automatizarse, lo bueno de un sistema domótico es que no tienes que hacerlo todo de una vez, sino que puedes ir instalando gradualmente determinados elementos, como el control de encendido de las luces por el movimiento, o el control de su intensidad, por ejemplo, e ir paso a paso, en la medida de tus posibilidades, hasta llegar a contar con lo que se conoce como una “Smart Home”, o vivienda totalmente automatizada, que sí requerirá tanto la integración de un nuevo cableado, como de un mini-server o “cerebro central”, que coordine todas las funciones.

Cuánto cuesta domotizar una casa

Todo depende del grado de automatización que quieras. Se habla de que domotizar totalmente una vivienda puede costar fácilmente unos 10.000 euros, por ejemplo. No obstante, puedes empezar gradualmente, como recomendamos en el párrafo anterior, invirtiendo en la medida de tus posibilidades, desde los 500 euros, por decir algo.

¿Compensa el gasto en domótica con el ahorro de energía?

Con estos costos, amortizar una inversión en domótica con los ahorros de energía que se producen tomaría varias años, hasta más de 10. Pero el punto es que no se trata sólo del ahorro económico, también debes tener en cuenta la ventaja de disminuir el consumo para la ecología en general, por un lado y, por otro, la comodidad que te representa poder controlar centralizadamente e incluso a distancia todos los sistemas de la vivienda. Además está el aspecto de la mejora en la seguridad, previniendo no sólo robos y escalamientos a la casa, sino fugas de agua y gas.

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