¿Cómo hacer una barbacoa sostenible en nuestra casa?

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barbacoa sostenible

Imagen: Pixabay

Recién estrenado el verano y entrados ya en el mes de julio los planes tradicionales para esta época estival comienzan a dejar de ser una mera idea en nuestra cabeza para materializarse como algo real. Visitas a la playa, escapadas a los locales de moda, el inevitable pescadito frito en el chiringuito de turno y un largo etcétera entre el que se encuentra la tradicional barbacoa entre amigos. La barbacoa siempre triunfa, aunque entre algunos famosos parece que este tipo de reuniones pueden generar más de un conflicto. Lo que es innegable es que, famosos o no, son muchos los que, cansados de un año encerrados entre cuatro paredes trabajando, aprovechan el buen tiempo para disfrutar entre amigos uniendo dos cosas que siempre triunfan en verano: la comida y el sol.

Generalmente la preparación de este tipo de comidas suelen ser muy poco respetuosa con el medio ambiente, ya que se suelen emplear combustibles no renovables y usar una gran cantidad de plástico. Las más habituales son las barbacoas de gas porque son las que ofrecen un encendido más rápido, una temperatura que se mantiene sin altibajos durante todo el cocinado y las que son más fáciles de limpiar. Sin embargo, aunque existen modelos que garantizan cierta eficiencia energética, este tipo de barbacoas suelen funcionar o bien con gas o bien con petróleo, ambos combustibles muy contaminantes y no renovables.

Los modelos eléctricos son quizás los más respetuosos con el medio ambiente en términos de consumo. Si contamos con una casa capaz de generar su propia energía eléctrica a través, por ejemplo, de placas solares, estaríamos empleando esa energía para poner en marcha la barbacoa y por tanto no estaríamos consumiendo demasiados recursos. Sin embargo, el principal problema de este tipo de barbacoas es que deben estar siempre enchufadas y por tanto no son aptas para salidas o excursiones al aire libre, lo que provoca que rara vez sean escogidas para su compra a no ser que estén pensadas para estar fijadas en un lugar, como por ejemplo en el patio o en el jardín de casa.

En lado opuesto se encuentran los modelos de madera y carbón, que son sin lugar a dudas las más contaminantes, tanto para el medio ambiente como para el propio ser humano. Por una parte, la quema de leña o carbón emite al aire una serie de partículas al aire altamente contaminantes y que afectan directamente a la conservación de la capa de ozono. A esto hay que sumarle que este tipo de combustión es de las más ineficaces que existen, ya que la mayor parte de la energía empleada se centra en calentar la propia barbacoa mientras que para la cocción de los alimentos el porcentaje de calor que llega es casi ínfimo. Para que nos hagamos una idea, de cada 1kW-h de energía producida por ejemplo con carbón se deriva nada más y nada menos que hasta 1,8kg de CO2 que van directos a la atmósfera.

barbacoa sostenible

Imagen: Pixabay

Por otra parte, este tipo de cocinado puede ser perjudicial para la salud si no se hace de la manera correcta. En principio preparar los alimentos a la parrilla no tiene nada de malo, de hecho hasta es recomendable porque durante el cocinado no se pierde un número elevado de nutrientes y además se elimina el exceso de grasa de algunos productos, como en el caso de las carnes.

Sin embargo, en muchas ocasiones el humo suele alcanzar directamente a los alimentos que se están cocinando que incluso pueden llegar a ser alcanzados por el propio fuego. Esto es tremendamente peligroso, ya que en este proceso se generan sustancias que son altamente nocivas para la salud que llegan incluso a ser cancerígenas, como el caso de los benzopirenos.

La buena noticia es que existen varias alternativas a las tradicionales barbacoas que proporcionan la misma calidad a la hora del cocinado y cuyo empleo garantiza la mínima contaminación. La cocina solar es una de las opciones más populares y una de las más sencillas. Su funcionamiento se basa en el principio de aprovechar los rayos solares para generar energía solar que suministre el calor necesario para cocinar los alimentos. Generalmente las barbacoas solares suelen ser modelos parabólicos, de tal forma que el calor se concentra en única zona en la que se coloca la comida para su preparado. Al no emplear ningún combustible, se eliminan las emisiones de CO2 y el contacto directo de los alimentos con sustancias tóxicas.

Además de aquellas que funcionan con energía solar, también se pueden encontrar en el mercado modelos que funcionan a partir de hidrógeno. El cocinado a partir de agua es un proceso que no genera demasiados residuos y que no daña a la salud ya que en este caso tampoco se necesita la quema de carbón o madera. El principal inconveniente de estos modelos es que suelen ser bastante más caros que otros igual de ecológicos, rondando casi los 500 euros.

Otra opción para hacer una barbacoa ecológica es optar por emplear piedras volcánicas. Este tipo de barbacoas funcionan a partir del calor que generan las propias piedras calentadas previamente, ya sea a través de un fogón convencional o de un quemador de gas. Las principales ventajas de optar por este tipo de barbacoas es que el calentamiento de las piedras es muy rápido, en menos de 10 minutos están listas para usarse, y mantienen el calor de forma estable. Además, no se necesita aceite para cocinar y tampoco generan humo, por lo que los alimentos se preparan de una forma más saludable. Otra de sus principales ventajas es que suelen ser compactas y mucho más ligeras que otros modelos lo que permite transportarlas de un lugar a otro sin problemas y sin demasiado esfuerzo.

Una de las posibilidades que más suele llamar la atención es la de emplear una barbacoa de cáscara de de coco. En este caso sí que se necesita realizar un proceso de combustión pero en vez de optar por el carbón o la madera, éstos se sustituyen por un combustible de origen natural como lo es la cáscara de coco. La quema de los restos de coco posee un poder calorífico muy superior al de la quema de otros combustibles convencionales, además este proceso no genera fuego como tal y por tanto no se desprenden ni humo ni cenizas que puedan entrar en contacto directo con la comida.

Optar por cualquiera de estas posibilidades nos ayudará por una parte a conseguir reducir las emisiones de CO2 y por tanto elaborar una barbacoa que sea ecológica. Sin embargo, el respeto con el medio ambiente no se queda solo en la preparación de la comida sino que también hay que pensar en el modo en el que se sirve la misma. En este tipo de reuniones, que generalmente suelen congregar a un gran número de personas, es habitual que se opte por servir la comida en platos de plásticos para evitar así tener que lavar a posteriori los tradicionales de cerámica. Lo mismo ocurre con los vasos. También es habitual el uso de manteles y servilletas de papel que, además de tener un solo uso, suelen romperse con facilidad y obligan a necesitar varias por comida y comensal. En este sentido es aconsejable optar siempre por una vajilla de plástico duro o lata, así se evita la posibilidad de que se rompa algo y son mucho más fáciles de lavar porque la grasa se elimina de manera sencilla. En el caso de las servilletas, unas de tela serán las ideales y para el mantel un hule de plástico es la mejor opción. Todos estos elementos son fáciles de lavar y se pueden reutilizar para las próximas barbacoas o picnics que se realicen.

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Imagen: Pixabay

Por otra parte, es de vital importancia no realizar la barbacoa en espacios naturales protegidos ni cerca de lugares con vegetación para evitar el riesgo de incendio. No hay nada más ecológico que respetar la naturaleza sin exponerla a ningún riesgo causado por una imprudencia del ser humano.

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