Cómo hacer frente a la subida de la factura de la luz

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Fuente: Pixabay

Han pasado ya unos meses desde que la palabra sequía comenzó a hacerse eco en los medios de comunicación. Con la llegada del verano, muchos fueron los que se olvidaron de este problema porque es natural que en este período las lluvias sean las que menos. Sin embargo, en pleno noviembre, la cosa sigue igual y parece que no va a mejorar. Ciudades como Valladolid se han pasado casi tres meses sin ver una sola gota de agua y a escaso un mes para que se termine el otoño, la estación más lluviosa en España, los embalses se encuentran en números críticos. La reserva hidráulica se sitúa al 37% de su capacidad total, lo que representa el peor dato desde los años 90 cuando nuestro país vivió una de las peores sequías en el período comprendido entre 1992 y 1995.

Que no llueva está empezando a afectar a nuestros bolsillos y no solo a los de los agricultores. La factura de la luz se ha disparado en los últimos meses debido al cambio en la generación de energía eléctrica. La falta de agua ha obligado a echar mano de materias primas como el carbón o el gas, dos combustibles mucho más caros que las energías renovables. Así, el mes de octubre registró un aumento en la factura de la luz del 15% con un coste medio que rondó los 60 euros por megavatio/hora. Y parece que las cosas no van a mejorar, ya que se espera que esta cifra aumente hasta superar los 61 euros, lo que supondría un aumento, de nuevo, del 3% en el recibo doméstico.

Con estas cifras sobre la mesa, la pregunta ahora es: ¿podemos hacer algo para ahorrar algo de dinero en la factura de la luz? La respuesta es sí, así que presta atención a los consejos que te vamos a dar.

Fuente: Wikimedia

Uno de los factores que debemos tener en cuenta es el tipo de calefacción que tengamos en casa, porque si es eléctrica el consumo se disparará. Ya os hemos hablado de otras alternativas a este tipo de calefacción, como la posibilidad de colocar en nuestra casa suelo radiante. Al igual que muchas de las cosas que pensamos que son fruto de la edad moderna, como los casinos que ya existían desde la antigua Roma, el jabón, los retretes o el cemento, el suelo radiante tiene su predecesor también en un invento romano conocido como hipocausto. Optar por este tipo de calefacción es una muy buena opción porque nos ayuda a conseguir un mayor ahorro energético y, por tanto, también monetario.  En caso de que no sea posible, y tengáis calefacción eléctrica, es recomendable que la uséis lo menos posible y que optéis por alternativas para mantener el calor dentro de casa. Una de estas opciones es emplear un deshumificador, sobre todo si vivís en zonas costeras o en lugares en los que llueve mucho y la humedad es muy elevada. Este tipo de aparatos consumen muy poco y al secar el ambiente ayudan a subir la temperatura general alrededor de 2 grados centígrados.

Colocar cortinas gruesas en las ventanas, sobre todo si tienen forro polar, nos ayudará a que no entre frío por las ventanas. A esto debemos añadirle el cerrar todas aquellas habitaciones que no estemos usando para evitar así que el aire frío se mueva de un espacio a otro, incluir alfombras en la decoración de nuestro hogar por su capacidad de funcionar como aislante así como bajar las persianas cuando se pone el sol. Todas estas medidas nos ayudarán a ahorrar hasta un 15% en calefacción.

Otro factor a tener en cuenta y cuya modificación nos puede ayudar a ahorrar dinero en la factura de la luz es la potencia contratada. Cuanto mayor es la potencia contratada, mayor es el coste. Gran parte de los españoles mantiene una tarifa que supera con creces sus necesidades energéticas y que por tanto le suponen un coste innecesario a final de mes. Para saber si la potencia que tenemos contratada es superior a lo que necesitamos debemos poner a funcionar diferentes aparatos que requieran una fuente de alimentación eléctrica a la vez: horno, vitrocerámica, microondas, tostadora, ordenador, etc. Si con todos, o con un número muy elevado de ellos, no salta el diferencial, significa que tenemos contratada más potencia de la que en realidad necesitamos.

Es recomendable también optar una tarifa de discriminación horaria que se adapte a las horas que más tiempo pasamos en casa y en las que llevamos a cabo la mayor parte de las tareas domésticas que requieren de energía eléctrica. Las tarifas más baratas suelen ir de las diez de la noche a las 10 de la mañana, un período en el que se puede ahorrar hasta un 30% de consumo de energía.

Fuente: Pixabay

En el campo de la iluminación también podemos ahorrarnos un dinero. Realizar una inversión en lámparas de bajo consumo, fluorescentes o en bombillas LED nos permitirá reducir de manera considerable la factura de la luz a medio plazo. Lo mismo ocurre con los electrodomésticos, invertir en modelos eficientes puede costarnos más al principio pero nos aportarán rentabilidad a largo plazo.

Por último, también es importante que evitemos el conocido como consumo fantasma, que hace referencia a aquellos aparatos que están enchufados a la red eléctrica pero que no estamos usando. Suele ocurrir con tostadoras, exprimidores, cargadores de móvil, lamparitas de noche, etc. En este sentido, es interesante optar por regletas que cuenten con un botón de encendido/apagado que nos permita cortar el paso de corriente y ahorrar así hasta el 12% de electricidad que puede llegar a suponer este tipo de consumo.

Poniendo en práctica todos estos consejos, y procurando adecuar nuestro hogar a las energías renovables y sus innumerables ventajas, conseguiremos reducir el precio de nuestra factura de la luz.

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