Ciclos circadianos del ser humano y su influencia en el habitat

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ciclos circadianos y su importancia en el hábitat del ser humano

Las personas, al igual que el resto de los seres vivos, tenemos un reloj biológico que nos indica, entre otras cosas, cuándo dormir y cuándo estar despiertos. De forma natural este ciclo coincide con el movimiento de rotación de la tierra, de 24 horas, equivalente a un día natural. Esto es precisamente lo que se conoce como los ciclos circadianos.

Cambios de los ciclos circadianos

Con la aparición de la luz artificial, que permite el alargamiento de las horas de vigilia, el ser humano ha modificado de manera no natural dichos ciclos.

No obstante, lo que parecería un avance puede considerarse como un aspecto negativo que afecta la salud física y mental, al modificar las señales ambientales que el cerebro interpreta como naturales, cuando no lo son.

Adicionalmente, la gran mayoría de la luz artificial que producimos no tiene ni de cerca las mismas características de la luz natural. Estos dos aspectos (luz artificial, que además es inadecuada) genera trastornos del ritmo circadiano.

Dichos trastornos se traducen, por un lado en dificultad para conciliar el sueño y por otro en somnolencia durante las primeras horas de actividad. A su vez, ocasionan problemas de memoria, atención, concentración y en algunos casos, hasta trastornos de la personalidad, con las consecuencias que para la salud física y de adaptación social conllevan.

Reestablecimiento de los ciclos circadianos

Por estos motivos, los científicos han estado estudiando no sólo la importancia de los ciclos circadianos en el desarrollo integral del ser humano sino también los mecanismos para recuperar, de alguna forma, su adecuado funcionamiento, creando una propia disciplina científica que se conoce actualmente con el nombre de cronobiología.

Así, se han realizado estudios en hospitales, escuelas y centros de trabajo, en los que se demuestra la importancia de la iluminación adecuada, tanto para una recuperación más rápida en el caso de los enfermos, como una mayor productividad de los trabajadores y un mejor nivel de atención y aprendizaje por parte de los niños.

La fototerapia

Uno de los recursos que permiten la recuperación de los ciclos circadianos es la fototerapia, que se basa en la utilización de la luz cronobiológica para reestablecer estos ritmos biológicos naturales. En efecto, se ha determinado que dependiendo de la intensidad y del color de la luz, es posible aumentar o disminuir determinadas sustancias en el organismo que favorecen la vigilia y el sueño.

Por ejemplo, aumentando la melatonina y reduciendo la serotonina, la calidad e intensidad del sueño se ve sustancialmente mejorada; a su vez, la proteína conocida como melanopcina, que reacciona favorablemente con la luz azul, aumenta nuestra actividad y concentración durante el día.

Importancia de la luz cronobiológica en nuestros hogares

Aunque nuestra casa tenga muchas ventanas (que no es lo más común), lo cierto es que la mayor parte de la luz que utilizamos en ella no es natural ni se adapta a las exigencias de nuestros ciclos circadianos.

Si queremos una vivienda ecológica y sana, es fundamental entonces que tratemos de incorporar la luz adecuada en intensidad y calidad, temperatura y color. Afortunadamente, existen en el mercado empresas con varias décadas de experiencia en la adaptación de la iluminación a los ciclos biológicos humanos, que ofrecen desde lámparas específicas de fototerapia hasta sistemas integrados.

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